Dos desonocidas a once mil km de distancia dispuestas a traicionar sus textos por

TREINTA DENARIOS

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Y yo que pensé que

Pierdo la cuenta a menudo, un cuarto de hora en el cuarto de baño, los dedos se me arrugan, y lo que dices me cala hondo, como las sandias en verano, creo que te hace falta escuchar canciones en francés para recordar estar triste, para recordar otras miles de historias que no te conté.
Partiendo el pan te preguntaste ¿qué hubiera pasado si me cortaba?, no le eches mantequilla por favor, mi cara está llena de granos y no.
Y viste tu desmayo, la ambulancia, el tipo del gorro, el ir y venir de las personas y hasta la máscara de oxígeno, viste tu desayuno, lo viste, no dijiste nada porque es mejor callar.
No somos hindúes, tenemos trescientas vidas más, qué querés que te explique…

viernes, 27 de agosto de 2010

Preposiciones

Media llena está tu cabeza
media llena de basura
media llena de
¿Qué materia dominabas?


Casi al final estoy de la fila
y eso que no soy la más alta.
La vida no te dice más que un vaso de champagne
yo digo que el champagne no debería servirse en vaso
al mundo entero le falta tacto y buen gusto
eso del medio vacio -este karma de los refranes
si estoy parada en el medio, da igual
tengo que dar mi puesto a embarazadas.
Soy incapaz de subir el volúmen a mis principios.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Que perdí? no recuerdo.

La resaca de la mentira se acumula en el cajón del pan, y el pan, en cambio, queda guardado con tus halagos de ayer, aprendí a besarlo antes de tirarlo, morirás envenenado como la mujer del entre-techo, como en la historia de Carlos Pinto, no quiero parecer burlesca.

Y vos siempre tan prêt-à-porter, casi como un abrigo de sastre.
Como si los calendarios se hubieran inventado para esperar gilipollas, para eso yo no estoy. No me gusta comparar pero el pan con ajo siempre fue mejor en mi casa.

Recuerdo haber apostado, sobre el musgo del pan guardado, también me acuerdo que perdí.